Hace algún tiempo descubrí esto de los blogs siguiendo en principio los escritos de aquellas personas que me resultaban más interesantes sus comentarios. Ahora descubro otro aspecto curioso: que satisfactorio es ver como pasado cierto tiempo, algunas de las ideas expuestas en blogs anteriores toman nuevos bríos como consecuencia de los cambios que van dándose en nuestras sociedades, me explicaré:
Leo en el documento presentado por el gobierno al Pacto de Toledo, después corregido en algún aspecto, que el mismo se fundamenta en las siguientes estrategias:” Sostenibilidad, equilibrio, respeto a los derechos de los pensionistas, globalidad, Transparencia, Equidad, pacto de generaciones, gradualidad y mejora en el servicio y en las previsiones complementarias”. Dedica el documento 25 páginas a aspectos organizativos, no por eso poco importante, que podrían resumirse en pasar a los presupuestos del estado lo que le corresponde y simplificación de los organismos que gestionan la Seguridad Social.
¿Quién va a estar en desacuerdo con todos estos planteamientos?
Sin embargo a partir de ahí el documento despacha los aspectos de mayor discusión popular con una simpleza que resulta cuando menos inquietante.
Con tres (no es una expresión es un número exacto) tablitas referidas a esperanza de vida y evolución de número de pensionistas, se ponen ante la opinión pública conclusiones tan discutibles como alargar vida laboral a los 67, riesgo de quiebra del sistema, posibles recortes en las pensiones de viudedad, posible cambio del mínimo de 15 años para cobrar la pensión mínima, cambios en las pensiones de viudedad un tanto confusos,...
Como decía, hace años vengo exponiendo una serie de opiniones que al estar escritas, incluso en el blog correspondiente, no puede decirse que sea un comentario oportunista, que en el fondo coincide con casi todos los principios expuesto pero que sin embargo me permiten discrepar de alguna de las propuestas escritas y sobre todo de varias de las que no figuran en el documento pero que se han lanzado quizá como globos sonda: paso a comentar algunas de esas discrepancias respecto a la propuesta:
-Por qué 67 y no 66 o 68. Hablar de un superávit de 66M€ al tiempo que se exige más tiempo a las generaciones que lo han producido resulta poco Equitativo. Incrementar un año en la próxima década puede ser suficiente si realmente mejora la eficacia en los temas mencionados en el documento como son los ahorros en los organismos de gestión, la eficacia en la detección de fraudes, la reducción de pagos por invalidez o viudedad que no supongan sostén familiar o la mejora de las pensiones complementarias que permitiría una paulatina reducción de las pensiones, por ejemplo en jubilaciones anticipadas.-Aspecto desde mi punto de vista clave es el número de años contemplado para el cálculo de la base de cotización. Si hablamos de 35 años para el derecho al 100%, esos son los años que deben usarse, eso es Equidad. Los técnicos después que nos explique si eso lleva a un cambio de la masa global que implica otro tipo de consideraciones como número de años elegibles o años que se actualizan. Cualquier otra componenda dejará contentos a unos e insatisfechos a otros, como se ha visto a las primeras de cambio, pero no conseguirá algo que a mi entender se ha olvidado, generar interés o al menos evitar picaresca en las generaciones que ahora ven con mucha distancia esa fecha de jubilación y esperemos que no de invalidez.
-Sin embargo, por encima de estas consideraciones, lo que no alcanzo a entender es el por qué ahora. Como digo llevo años creyendo que el tema debía estudiarse y tomar decisiones al respecto, me imaginaba un grupo de técnicos de los partidos preparando “hechos y datos” para después discutir el tema y plantearle a la sociedad aquellas conclusiones que fueran mejor para todos, lideradas lógicamente por el gobierno correspondiente.
Pero precisamente ahora que la sociedad necesita confianza, decisiones económicas que incentiven y/o provoquen que las empresas contraten personas, actuaciones que lleven a la banca a asumir su papel de generadoras de negocio, pactos de estado que aplacen las constantes broncas que alejan a la sociedad de los políticos, bien pues en este marco es cuando se presenta a bocajarro este documento sin consenso previo.
Sinceramente un poco de Marketing es bueno no sólo para las elecciones, también para dirigir las actuaciones de los dirigentes de una empresa, de un ayuntamiento o del país.
Ahora lo que se esperaría de los dos partidos gobernantes (las autonomías también son gobierno) son propuestas realistas para crear empresas, aumentar empleo y mejorar el acceso al crédito. Lo demás puede esperar.
Mi conclusión es que se han perdido muchas horas de técnicos y políticos y que un día de estos empezarán realmente a estudiar el tema, ya nos contarán, pero así no se construye confianza que es lo que realmente necesita este país.
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4 de febrero de 2010
22 de abril de 2009
El cálculo de la Pensión de Jubilación
Estos días se escribe sobre la posibilidad de plantear en el Pacto de Toledo la reforma del tiempo de contabilización a efecto de las Pensiones de Jubilación, de toda la vida laboral en lugar de los últimos 15 años.
Hace algunos años vengo comentando este tema como algo necesario, sin embargo, me he encontrado con contestaciones tan curiosas como la que me hacía un ex ministro en un foro de internet del diario el País dónde me decía que eso “abarataría las pensiones “, en el fondo una contestación tan simplista (quizá por el medio) me hizo analizar el tema y quiero compartir algunas ideas:
Origen: Nuestros padres y abuelos (según la edad de cada) desarrollaban profesiones dónde se alcanzaba el mayor nivel jerárquico y económico al acercarse a los 65 años, de hecho era parte fundamental de los ingresos la antigüedad, las escalas dentro de las categorías y no olvidemos las horas extras, por el contrario casi nadie hablaba de ingresos por productividad o complementos por obtención de resultados. Así era normal que los últimos años de vida laboral supusieran, si no el mayor nivel absoluto al menos un nivel elevado respecto a la media de los ingresos medios. Era justo utilizar los últimos 12 o 15 años como elemento de cálculo.
Derecha vs Izquierda: Durante unos años la izquierda ha visto el peligro de que se utilice el cómputo de toda la vida como fórmula para abaratar las pensiones, eso ha generado una imagen de que es más progresista mantener dicha postura. Sin embargo lo progresista es avanzar, no quedarse en el pasado simplemente por evitarse tener que dar explicaciones de ¡por qué!.
Cambios en la Vida laboral: En los últimos treinta años se han ido dando una serie de cambios generalizados que afectan substancialmente al tema:
Por una parte la misma retribución, como decía antes, ha girado hacia fórmulas que provocan ingresos mayores en función de la productividad y no tanto de la antigüedad.
Otro aspecto es la movilidad, al incrementarse el número de cambios de empresas tanto por el tipo de contratación como por la misma necesidad del mercado laboral, se originan unas curvas de nivel de ingresos totalmente independientes de la edad.
No de menor importancia es lo que desde hace unos quince años se da en el mercado nacional, las prejubilaciones. Han servido a muchas grandes empresas para ahorrarse dinero a costa del resto de trabajadores y empresarios que tenemos que compensar esos menores ingresos, al mismo tiempo que ha “enseñado” a realizar ingeniería para que esos acuerdos de fin de vida laboral alrededor de los 52 años conlleven una mayor aportación del estado.
El incremento de personas que se incorporan al mercado tardíamente, sean inmigrantes (no diré yo aquello de que les regalan el paro como si no fueran ellos quién están aportando) o personas que desarrollan una formación complementaria en el extranjero y se incorporan pasados ya los treinta años a la vida laboral hace también que haya que buscar nuevas fórmulas para las Pensiones.
El cuarto aspecto, quizá el más importante Justicia retributiva: Hay que mejorar el nivel de justicia y parece obvio que quién aporta a lo largo de su vida laboral, sin contribuir a la picaresca, todavía existente (p.e. en la construcción) y por lo tanto ha contribuido más debe ser recompensado. La fórmula es sencilla se contabilizan los 35 años.
Ahora bien no voy a caer en el simplismo del que me quejaba antes, igual que ahora existen pensiones mínimas, no contributivas, máximas, derechos adquiridos, etc..., hay que cambiar fórmulas de cálculo y sobre todo debe plantearse un debate transparente y público en el que se muestre la bondad de un sistema de cálculo de pensiones Justo y que permita el mantenimiento del mismo durante los próximos años para lo cual, entre otros aspectos hay que generar confianza en el sistema y mentalizar a las nuevas generaciones de que hay necesidad de aportar al Sistema por el bien de todos aún cuando se compatibilice con soluciones privadas como complemento a la condición de cada cual.
Hace algunos años vengo comentando este tema como algo necesario, sin embargo, me he encontrado con contestaciones tan curiosas como la que me hacía un ex ministro en un foro de internet del diario el País dónde me decía que eso “abarataría las pensiones “, en el fondo una contestación tan simplista (quizá por el medio) me hizo analizar el tema y quiero compartir algunas ideas:
Origen: Nuestros padres y abuelos (según la edad de cada) desarrollaban profesiones dónde se alcanzaba el mayor nivel jerárquico y económico al acercarse a los 65 años, de hecho era parte fundamental de los ingresos la antigüedad, las escalas dentro de las categorías y no olvidemos las horas extras, por el contrario casi nadie hablaba de ingresos por productividad o complementos por obtención de resultados. Así era normal que los últimos años de vida laboral supusieran, si no el mayor nivel absoluto al menos un nivel elevado respecto a la media de los ingresos medios. Era justo utilizar los últimos 12 o 15 años como elemento de cálculo.
Derecha vs Izquierda: Durante unos años la izquierda ha visto el peligro de que se utilice el cómputo de toda la vida como fórmula para abaratar las pensiones, eso ha generado una imagen de que es más progresista mantener dicha postura. Sin embargo lo progresista es avanzar, no quedarse en el pasado simplemente por evitarse tener que dar explicaciones de ¡por qué!.
Cambios en la Vida laboral: En los últimos treinta años se han ido dando una serie de cambios generalizados que afectan substancialmente al tema:
Por una parte la misma retribución, como decía antes, ha girado hacia fórmulas que provocan ingresos mayores en función de la productividad y no tanto de la antigüedad.
Otro aspecto es la movilidad, al incrementarse el número de cambios de empresas tanto por el tipo de contratación como por la misma necesidad del mercado laboral, se originan unas curvas de nivel de ingresos totalmente independientes de la edad.
No de menor importancia es lo que desde hace unos quince años se da en el mercado nacional, las prejubilaciones. Han servido a muchas grandes empresas para ahorrarse dinero a costa del resto de trabajadores y empresarios que tenemos que compensar esos menores ingresos, al mismo tiempo que ha “enseñado” a realizar ingeniería para que esos acuerdos de fin de vida laboral alrededor de los 52 años conlleven una mayor aportación del estado.
El incremento de personas que se incorporan al mercado tardíamente, sean inmigrantes (no diré yo aquello de que les regalan el paro como si no fueran ellos quién están aportando) o personas que desarrollan una formación complementaria en el extranjero y se incorporan pasados ya los treinta años a la vida laboral hace también que haya que buscar nuevas fórmulas para las Pensiones.
El cuarto aspecto, quizá el más importante Justicia retributiva: Hay que mejorar el nivel de justicia y parece obvio que quién aporta a lo largo de su vida laboral, sin contribuir a la picaresca, todavía existente (p.e. en la construcción) y por lo tanto ha contribuido más debe ser recompensado. La fórmula es sencilla se contabilizan los 35 años.
Ahora bien no voy a caer en el simplismo del que me quejaba antes, igual que ahora existen pensiones mínimas, no contributivas, máximas, derechos adquiridos, etc..., hay que cambiar fórmulas de cálculo y sobre todo debe plantearse un debate transparente y público en el que se muestre la bondad de un sistema de cálculo de pensiones Justo y que permita el mantenimiento del mismo durante los próximos años para lo cual, entre otros aspectos hay que generar confianza en el sistema y mentalizar a las nuevas generaciones de que hay necesidad de aportar al Sistema por el bien de todos aún cuando se compatibilice con soluciones privadas como complemento a la condición de cada cual.
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